El ritmo del Chino

canción fujimorista para la campaña del 2000

«El ritmo del Chino», a veces llamada «El baile del Chino», es una canción de tecnocumbia creada para la campaña política de las elecciones del 2000 del presidente peruano y candidato a la re-reelección Alberto Fujimori.[1][2][3]

«El ritmo del Chino»
Canción de Ana Kohler
Publicación2000
GéneroTecnocumbia
Escritor(es)Mónica Zevallos y Carlos Raffo

Descripción

La canción fue creada por la periodista Mónica Zevallos[4][5]​ y Carlos Raffo, director de la campaña fujimorista,[6][7]​ e interpretada por la cantante Ana Kohler,[8]​ quien en esos momentos era una de las más representativas exponentes del género tecnocumbia, muy en boga en Perú a finales de la década de 1990.[2][9]​ Según un reportaje de la revista Caretas, la canción sería de la autoría de Eder Santiago o Kevin Borda.[10]​ Además, según la exsecretaria de Vladimiro Montesinos, María Angélica Arce, la producción de la canción estuvo financiada por el SIN.[11]

De ritmo pegadizo y letra sencilla, con el estribillo de Chino, Chino, Chino, Chino, Chino,[12][10]​ el vídeoclip de la canción, usado durante la segunda vuelta,[13]​ presenta imágenes de algunos mítines del partido oficialista Perú 2000 amenizados por Kohler y sus bailarinas. La implicación política en la que se vio envuelta Kohler, tras los escándalos de corrupción del fujimorismo investigados después de la renuncia, captura y juicio a Fujimori, hicieron que su carrera musical se acabase y migrase junto a su familia a Estados Unidos en 2003.[5][9][14]

La canción sirvió de fondo musical para las presentaciones populares del candidato Fujimori,[15][10]​ que se presentaba junto a su hija Keiko Fujimori, bailando sobre los escenarios.[16]​ «El ritmo del Chino» inauguró una nueva manera populista de campaña electoral, prefiriendo la música de moda a los mensajes y propuestas políticas.[17]

En 2018, tras ser concedido el indulto presidencial al reo Fujimori por parte de Pedro Pablo Kuczynski una nueva versión de la canción fue viralizada en las redes sociales.[18]

Referencias

Bibliografía